Grabar el futuro desde una avioneta: la historia emocional detrás de nuestros vídeos para Startical

Hay proyectos que llegan a tu vida y sabes, desde el primer momento, que van a cambiarte, que van a hacerte crecer como profesional y como persona, que van a recordarte por qué elegiste dedicarte al audiovisual y nuestro trabajo con Startical ha sido exactamente eso.

Startical, una joint venture entre Indra y ENAIRE, es pionera en la gestión del tráfico aéreo a través de la innovación aeroespacial.

El desafío que nos hizo temblar (de emoción)

La primera reunión fue abrumadora. No porque el cliente fuera exigente, sino porque la magnitud del proyecto era gigantesca: teníamos que grabar una comunicación satelital real entre un avión y un centro de control.

Los desafíos técnicos eran considerables pero a priori el desafío era más bien enfrentarnos a entornos nuevos, nunca antes habíamos grabado audio y vídeo en la cabina de un avión durante un vuelo y mucho menos en una avioneta. Pero lo que realmente nos movía era otra cosa: la oportunidad de contar una historia que está cambiando la aviación mundial. Startical no está desarrollando un producto más; están creando una constelación de más de 200 satélites que permitirá comunicaciones VHF de voz y datos en tiempo real con aeronaves sobre océanos y zonas remotas. Están haciendo historia y nos habían llamado para participar en ella. 

Volando sobre Tenerife: cuando el trabajo se convierte en experiencia

Nunca había volado en una avioneta, la sensación de separarte del suelo es completamente diferente a cuando vuelas en un avión comercial; es más íntima, más visceral, más real. Despegamos del aeropuerto de Tenerife Norte con un clima desapacible, nubes bajas y ese viento característico de las islas que te recuerda que la naturaleza manda.

El vuelo iba a durar varias horas porque la avioneta tenía un trabajo de calibración y eso, paradójicamente, fue un regalo. A medida que avanzaba la mañana, las nubes se fueron disipando, de repente, ahí estaban las islas y el mar en todo su esplendor. Tenerife desde el aire es una obra de arte.

En la cabina se sienten todas las turbulencias, especialmente en verano cuando las corrientes de aire caliente y frío se encuentran y bailan entre ellas. Tuvimos que adaptar nuestra forma de trabajar, esperar los momentos de calma y usar una óptica muy angular para compensar el movimiento.

En el Boeing 787 las turbulencias se notaban aún más, es curioso cómo en la cabina, sientes cada corriente de aire con una intensidad que los pasajeros nunca experimentan. Usar trípode o incluso un estabilizador era inviable, así que todo dependía de nuestro pulso, nuestra experiencia y, seamos honestos, de un poco de suerte.

El momento que lo cambió todo: la primera conexión satelital

Y entonces llegó EL momento, la primera conexión satelital en tiempo real.

Teníamos dos equipos trabajando simultáneamente: uno en el Centro de Control de Tráfico Aéreo de Canarias (ENAIRE) y otro en la avioneta. Y aquí viene lo más estresante: no teníamos forma de comunicarnos entre equipos. No sabíamos si el otro equipo estaba teniendo problemas técnicos, si la conexión estaba funcionando, si algo estaba saliendo mal.

Fue hasta el final del vuelo que pudimos confirmar: todo había salido perfecto. La conexión satelital funcionó. Las imágenes eran espectaculares. Lo habíamos conseguido. Ese momento de alivio y celebración, cuando ambos equipos confirmamos que teníamos el material, es de esos que te hacen recordar por qué amas este trabajo.

Y luego llegaron las imágenes del lanzamiento de los satélites. Son de película, literalmente. Ver el lanzamiento desde Vandenberg, California, y sobre todo las tomas desde el espacio con el planeta Tierra de fondo y los satélites separándose del módulo principal… es algo que te deja sin palabras. Estábamos documentando historia espacial.

Traducir lo complejo en algo que emocione

Uno de los mayores desafíos no fue técnico, sino narrativo. ¿Cómo comunicas un proyecto tan innovador y complejo a dos audiencias completamente diferentes? Por un lado, teníamos que hablar a profesionales de la aviación, gente que entiende de tráfico aéreo, satélites y tecnología VHF. Por otro, el vídeo también iba dirigido a un público general que necesita entender rápidamente por qué esto es revolucionario.

La solución no vino de complicar las cosas, sino de simplificarlas sin perder la esencia. Cada toma, cada secuencia, cada palabra tenía que servir a ambos públicos. Tenía que ser técnicamente preciso, pero accesible para cualquier tipo de audiencia.

El trailer que lo cambió todo: cuando el cliente confía en tu visión

En medio de la producción del vídeo principal llegó el momento de la verdad. Startical iba a presentar en la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), una de las instituciones más importantes del sector aeronáutico mundial y necesitaban un vídeo corto, impactante, memorable, a parte del que estábamos terminando de preparar.

Aquí es donde la confianza entre cliente y productora se pone a prueba. Propusimos algo arriesgado: crear una especie de tráiler cinematográfico, sin voz en off, con un diseño de sonido potente y envolvente. Usando fragmentos de las comunicaciones reales entre pilotos y controladores y con las impactantes imágenes del lanzamiento de los satélites desde el espacio.

Era todo lo contrario a lo que se suele hacer en presentaciones técnicas pero teníamos una corazonada.

Nunca sabes con certeza si una idea va a funcionar. Solo tienes la intuición, la experiencia acumulada en años de trabajo y, sobre todo, el apoyo de un cliente que confía en ti lo suficiente como para dejarte proponer algo fuera de lo tradicional y  Startical confió.

Las reacciones en la OACI fueron excelentes, el vídeo impactó y la audiencia conectó. Nosotros, además de sentirnos orgullosos del resultado, experimentamos algo todavía más valioso: la satisfacción de haber creado exactamente lo que queríamos crear, de haber sido fieles a nuestra visión artística mientras cumplíamos los objetivos del cliente.

Más allá del proyecto: la conexión humana

Hay algo que no aparece en ningún presupuesto, en ningún cronograma de producción, pero que marca la diferencia entre un proyecto exitoso y uno memorable: la conexión humana.

Con Emanoelle Santos, Responsable de Comunicación y Marketing, y Juanjo Cornejo, Director de Desarrollo de Negocio y Relaciones Internacionales, no solo trabajamos; conectamos. Muy rápidamente surgió una complicidad que transformó cada desafío en una oportunidad de colaboración, cada momento de tensión en un ejercicio de trabajo en equipo.

Estábamos trabajando en un proyecto de innovación tecnológica puntera, pero esa presión nunca se sintió como peso porque el equipo de Startical hizo que cada paso fuera una experiencia compartida. Manejamos juntos los momentos difíciles, celebramos juntos los logros, y sobre todo, trabajamos con el mismo objetivo: crear algo extraordinario.

Lo que aprendimos: nunca es tarde para lo extraordinario

Llevamos años trabajando en el sector audiovisual. Hemos hecho cientos de proyectos, hemos enfrentado todo tipo de desafíos técnicos y creativos pero Startical nos enseñó algo fundamental: nunca es tarde para participar en proyectos que te recuerden por qué empezaste.

Este proyecto fue una mezcla perfecta de tecnología moderna y antigua, de innovación espacial y comunicación humana, de servicio a pilotos y controladores y de storytelling cinematográfico. Acompañar a los pilotos durante todo el trayecto en cabina, sentir las turbulencias, ver las islas desde el aire, capturar la primera conexión satelital en tiempo real… no es una experiencia profesional normal, es una experiencia que te marca.

El privilegio de contar historias que importan

Cuando miras hacia atrás y revisas tu trayectoria profesional, hay proyectos que se destacan, no solo por su complejidad técnica o por el prestigio del cliente, sino porque te hicieron sentir parte de algo más grande.

Startical está cambiando la forma en que el mundo gestiona el tráfico aéreo, está mejorando la seguridad de millones de pasajeros, está haciendo que la aviación sea más eficiente y sostenible y nosotros tuvimos el privilegio de contar esa historia.

Porque al final, nuestro trabajo no es solo sobre cámaras, luces y edición, es sobre contar historias que merecen ser contadas, es sobre conectar con equipos que comparten tu pasión, es sobre atreverse a proponer ideas arriesgadas cuando confías en tu visión y es sobre esos momentos en una avioneta sobre Tenerife, viendo cómo las nubes se disipan y el sol ilumina el océano, cuando entiendes que estás exactamente donde querías estar.