Baker y Daniels empezó en un aula. Miguel era el profesor de un máster de Producción Audiovisual y Fernando, un alumno que hacía las preguntas incómodas. Trabajaron juntos, cada uno siguió su camino, y años después volvieron a encontrarse con la misma conclusión: la comunicación corporativa estaba llena de vídeos correctos que nadie recordaba.
De ahí nace este estudio y su única regla: antes de encender una cámara, entender el negocio, los procesos y las personas. Por eso nuestros proyectos no empiezan con un guion, empiezan con preguntas. Llevamos 30 años haciéndolas.
Somos soñadores prácticos. Creativos incansables. Profesionales que creen que el trabajo bien hecho no solo resuelve problemas, sino que también toca fibras. Nos apasiona convertir ideas complejas en narrativas claras y accesibles, porque sabemos que la simplicidad bien ejecutada es poder.